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| Rutas
a caballo en Asturias: SANTIAGO DE COMPOSTELA |
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| |  Ruta que discurre
por el camino primitivo que utilizaban antiguamente los peregrinos para llegar
a la Ciudad Santa.Una experiencia única para ganar El Jubileo Para
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Descripción del Camino: CAMINO PRIMITIVO A SANTIAGO DE COMPOSTELA
La historia demuestra que el camino primitivo a Santiago es el primer camino,
que te hace vivir y comprender a cada paso el transcurrir de la vida, las culturas
y religiones; y son estas las que crearon este camino. Fue
por el año
813 cuando los primeros caballos y peregrinos anduvieron estos caminos. Fue cuando
Alfonso II El Casto, quien después de recorrerlo y marcar su primera ruta
mando construir una iglesia en el lugar que encontró la tumba. Sobre
el año 1840 llego el primer grupo de peregrinos procedentes de Asturias
capital por aquel entonces de toda la España reconquistada. Este
es un camino que empieza en la capital asturiana, Oviedo. Desde su catedral,
(San Salvador), empieza nuestra aventura. Día lluvioso y Asturiano,
los cascos resuenan en los muros de la catedral y sus callejas, nuestras piernas,
apretadas a los costados de los caballos. Nerviosos todavía, pasamos
a cruzar toda la ciudad. Salimos por la fuente de la Plata , camino de Paniceres.
La ciudad se vuelve praderías y recorremos calellas flanqueadas
por algún que otro roble, castaños y abedules. Después
de coches, camiones, y el bullicio de la ciudad el cambio es al momento. Nuestras
piernas se relajan mientras cruzamos por el Puente Gallegos el Río
Nora. Después de subir el alto Escamplero nos espera nuestra primera
comida, auténtica y sabrosona. Nuestros primeros días pasan entre
montañas, ríos y bosques, cruzamos el Nalón y llegamos
a Grado, cenamos en el restaurante.....................lo inimaginable,
todo muy rico y abundante. Dormimos en el albergue de Villa
Pañada al lado de la iglesia del mismo nombre; albergue de peregrinos
desde el Medioevo. Bajamos hasta el Narcea, segundo gran río de Asturias
que cruzamos por Cornellana. Seguimos hasta Salas en la cual entramos
por la Capilla de San Roque, vemos su Colegiata de Santa María y el Palacio
de los Valdés. Una vez cruzada la villa, avanzamos por el cañón
del río Nonaya y es en estos contrastes donde el cuerpo y la
mente descansan. Llegamos al alto de la Espina , desde donde con ligera
pendiente sus caminos y calellas nos llevan hasta Tineo. A lo lejos y a
nuestra izquierda se contempla los inmensos picos de la cordillera Cantábrica.
En Tineo dormimos en el albergue Mater Cristi. Dejamos Tineo no sin
haber probado sus riquísimos embutidos, subimos hasta Piedratecha
para seguir bajando entre bosque hasta el Monasterio de Obona, dónde
eran famosos sus huertos de hierbas medicinales. Cruzamos praderías y pueblos
hasta llegar a la Mortera. Aquí el camino se separa en dos opciones: por
Pola de Allande o por la Sierra de los Hospitales, llamada así por haber
albergado en sus montañas los antiguos hospitales de peregrinos de Farfaraon
y Valparaíso, los cuales con el tañido de sus campanas guiaban a
los peregrinos en las espesas nieblas que a veces cubren estas montañas.
Nosotros con suerte y día despejado las vistas que contemplamos
son de una belleza especial. Los caminos todavía tiene nieve de los últimos
temporales, nosotros avanzamos por este camín, a una altura de unos 1300
metros . Pisando las nieves de los últimos temporales avanzamos mientras
las nubes grises nos siguen de cerca. La belleza del paisaje nos hace olvidar
la preocupación de cruzar los dos puertos que nos quedan por delante, el
de la Marta de 1100 metros y el Puerto del Palo, que lo abordaremos por su vertiente
derecha en la cual existe la Cueva de bandolero Xuan El Rata... y nos coge el
granizo, no nos importa, tenemos a la vista (3 o 4 Km .) Montefurado, llamado
así por los túneles y cuevas que hicieron los romanos para extraer
el oro del lugar y allí sentados al lado de la ermi ta
de Santiago Apóstol, rodeados de la inmensidad de la montaña
asturiana comemos nuestros bocadillos, y damos gracias al Apóstol por haber
despejado el cielo de nubes, y con la barriga llena bajamos entre los brezos
en flor, (encontrándonos con perdices y corzos) y llegamos a Berducedo,
dónde dormimos en casa de Amalia y Paco, que gracias a su amabilidad
pasamos una estupenda noche. Por la mañana subimos hasta La Mesa , Buspol,
a 1100 m . Lo que nos espera allí es impresionante, una bajada de
dos Kilómetros nos pone a 100 m sobre la presa de Grandas. El
paisaje nos apodera, el sol es sofocante, nadie protesta, es lo que queríamos.
Después de cruzar el embalse e imaginando sus apetitosas truchas
al horno, llegamos a Grandas de Salime, pequeña y coquetona.
Esta villa tiene el Museo Etnográfico más completo de Asturias.
Cenamos carnes y huevos del lugar. Todo en el pueblo es amabilidad, la mañana
como siempre, nos lleva camino del Puerto del Acebo, límite con la
provincia de Lugo, promesa de campiñas, carballeiras, buenos vinos,
caldos y pulpos. Después de trece Kilómetros llegamos al Puerto
del Acebo, la niebla nos acompaña. Los modernos molinos eólicos
que aparecen de repente entre brumas son enormes, pensamos en Don Quijote,
se abre la niebla y todo es precioso, la luz perla le da un tono fantasioso,
a lo lejos se ve Casa Acebo, dónde comeremos y también beberemos
el primer orujo gallego, nos sentimos satisfechos de pisar tierra gallega,
el orbayu nos acompaña hasta Fonsagrada, famosa por su pulpo
a la Feira , vemos la iglesia y antiguo hospital de peregrinos ¨ Fons
Sacrata¨. A la mañana siguiente el sol nos acompaña mientras
visitamos ermitas, hospitales e iglesias (la fortaleza de cuatro torres de
Puebla de Burón, la iglesia María Magdalena con retablos barrocos
y neoclásicos, las ruinas del hospital de Montouto, con un dolmén
del mismo nombre, en O Cadabo, la Ermita del Carmen, asentada en un paraje muy
natural, y todo esto entre caminos bordeados de muros, sus musgos, sus robles,
sus campiñas y sus animales, contraste de piedra y naturaleza. Nuestro
premio nunca se acaba en este camino, estamos en la séptima etapa y se
ha hecho de noche. A lo lejos se ven las luces de Castroverde, dónde se
yergue la torre del Castillo de Casa Lemos, que tiene alguna muralla, escudos
y una auténtica figura de un guerrero, pero nuestra ruta está antes,
en el pueblo de Vilavade, dónde su iglesia gótica tiene un espléndido
retablo. Todo el conjunto está construido en bloques de granito. Dormimos
en el Pazo Abraira Arana destinado hoy día al Turismo Rural, sus cuadros,
sus estancias, su historia...todo nos cautivó. Desde aquí cruzamos
sus porto nes,
paz, amabilidad y tranquilidad. Sus jardines, su arroyo, el buen comer y el buen
descansar, mañana seguro estamos mucho más fuertes. Amanece,
pero nosotros todavía estamos durmiendo, como siempre antes de las 12 no
salimos, la noche también hay que vivirla, y Lugo está cerca. Desde
Castroverde hasta Lugo pasamos cantidad de pueblos y aldeas como Penalonga, Fraías, Nadela,
Vilardecas y Soutomerille con la iglesia rectoral del siglo X, todo esto
entre hermosos caminos, preciosas praderías, cercas de madera, típicas
viviendas rurales con sus enormes chimeneas, sus piedras de granito, sus
tejados de pizarra y su inmensa paz. Llegamos a Gondar dónde elegimos
el trayecto antes llamado Camino Real de Oviedo, nos acercamos a Lugo y entramos
por la Puerta Toledana o de San Pedro, la Plaza del Campo y la calle Mayor
del ayuntamiento nos lleva hasta la catedral, hermosa por fuera y por dentro.
En Lugo dormimos en el balneario. Al día siguiente descanso para
caballos y peregrinos. Pues hemos decidido quedarnos un día más
en esta espléndida ciudad y disfrutar de sus termas de época romana,
espléndidos baños y masajes en el balneario, a la vista del
río Miño. Pasamos el día visitando el interior de la
catedral, sus retablos, sus celosías y tesoros artísticos. Pasear
por la Plaza Mayor y por sus antiguas callejuelas nos hace comprender la hospitalidad de
sus gentes, la maestría de sus artesanos, su folklore y su gastronomía
más típica (pulpo, lamprea, caldo gallego, los grelos con
cachélos y la cachola). Su noche ambientada y bulliciosa, dentro
de su muralla romana larga, larga y larga...la noche y la muralla, tan larga como
su río Miño, que después de cruzar el Puente Romano
baña las paredes de su hermosísimo balneario, espléndidas
dos noches " Lugo te queremos". Salimos por la Puerta de Santiago
y quisiéramos volver a esta hermosa ciudad y damos gracias a Santiago por
tener un camino tan hermoso. Pasaremos por muchos pueblos con cotas sobre
500 m (A Cabada, San Matías, Fanelo, San Xoa do Alto) siempre entre praderías
y carballeiras. Como iremos en "crecente por la terra chaa", nos acercamos
a San Román da Retorta, dónde fue encontrado el milenario romano
testigo de la antigua calzada romana que transcurre por la zona. Nos reconforta
con su hospitalidad Xaime, conocedor de todos los caminos. Y es él quién
nos manda en dirección a Melide por el Hospital Dos Seixos, a pocos metros
de San Román encontramos Santa Cruz da Retorta, cuya iglesia hay que visitar,
citada ya en el siglo XIII, tiene una hermosa celosía grabada en losa de
granito, anterior al siglo XII. Dormiremos en Puente Ferreiro, en su casa rural.
Melide está cerca, dónde nos uniremos al llamado Camino Francés.
En Melide pasamos ante su iglesia de San Lázaro con puerta románica
y ábside, seguiremos entre las campillas y carballeiras típicas
de la provincia de Lugo. Con sus casas y sus Pazos llegaremos a Ribadiso, albergue
documentado desde 1523, está lleno, se nota que el Camino Francés
está más concurrido. Nos hospe daremos
en Casa Milia, dónde nos ocuparemos especialmente de nuestros caballos
(duchas y repaso de las herraduras), todos llegarán. Desde aquí
hasta el albergue del Arca los caminos son cómodos, pero con algún
cruce entre carreteras generales, se nota que estamos cerca de Santiago, pasamos
ante el monumento conmemorativo de los que quedaron en el camino, unas sandalias
de bronce hacen memoria de los que nunca llegaron. Hacemos noche en la
casa rural Do Acivro, dónde nos acogen y nos cuidan los caballos con la
mejor voluntad, la noche se hace corta y tenemos ganas de llegar arrancamos dirección
Monte do Gozo, él nos da fuerza. Desde su monumento no conseguimos ver
la catedral pero sabemos que allí está, después de comer
seguimos y nos embarga la emoción cruzando la ciudad, llegamos por la Rua
de San Pedro y entre La Inmaculada y La Quintana llegamos a la Puerta Santa. Después
de 13 días y 340 Km . nuestros caballos pisan la Plaza del Obradoiro. Tocamos
la Puerta de las Indulgencias, visitamos tan espléndida catedral; también
los que más y los que menos rezamos nuestras oraciones, el Km 0 nos dice
que lo bueno siempre está con nosotros. Una ducha, una cena, una noche
y al día siguiente con las credenciales selladas en las etapas de todo
el camino vamos a por nuestras Compostelanas. No nos queremos ir, otra comida
pero la despedida llega, no sin antes haber empezado a soñar con otro camino.
Deseo de buena suerte y muchos caminos que recorrer a todos los peregrinos.
Nuestros nombres son los de todos los peregrinos y nuestros caballos: Flamenco,
Viena, Carbón y Torda. |